UN CATARRO
No podía ser de otra manera, no me había puesto mala este invierno. No podía dejar que llegara la primavera sin haberme entregado al termómetro y el Paracetamol. Hoy he tenido que fugarme del instituto dos horas antes porque no tenía cuerpo para soportar una hora de arte y otra de inglés al más puro estilo Speakin' in Silver (hablando en plata). Así que hoy voy a estrenar mi brillante y glamourosa tarjeta dorada del médico (en ADESLAS son así de finos). He podido escoger hasta doctor (bueno en realidad lo ha escogido mi madre pero mira, médicos al gusto del consumidor).
Y sí~ el día se acerca, señores, estamos en vísperas de la época de examenes. ¡Preparad los colchones porque se avecina una oleada de intentos de suicidio saltando por la ventana! Va a ser una temporada espléndida... e_e y empieza, una vez más, con Latín el próximo Lunes. Que sea lo que Dios
Más cosas. Ensayo sobre la ceguera se lee a paso de tortuga boba, por cierto.
Y ahora mismo no sé qué más. Disculpadme, he de hablar muy seriamente con mi garganta.
Sean felices.

